domingo, 23 de enero de 2011

POLÍTICA EXTERIOR VENEZOLANA

Introducción

La Política Exterior de Venezuela está regida por los fundamentos de la constitución de 1999 de ese país que establece los principios de independencia, igualdad entre los Estados, libre determinación y no intervención, solución pacífica de los conflictos, cooperación, respeto a los derechos humanos, solidaridad entre los pueblos y la democratización en la toma de decisiones en los organismos internacionales. Según su constitución Venezuela también debe promover y consolidar la integración latinoamericana y caribeña, el desarme nuclear y el equilibrio ecológico.

Cabe destacar que dicha política ha sufrido cambios que se pueden suponer en dos partes, una política exterior antes del proceso de transformación que se lleva acabo en la actualidad y la política exterior en el gobierno bolivariano.

Dentro de este trabajo se estudiara el desarrollo de dichas políticas exteriores tanto los gobiernos pasados, como el actual gobierno a mando del presidente Hugo Rafael Chávez Frías.

Desde la década del 50 hasta la década de los 90 del siglo pasado, la elaboración de políticas económicas en Venezuela fue guiada por dos doctrinas o modelos de desarrollo económico, operantes al margen de los verdaderos sujetos de su aplicación, tales como, el estructuralismo (combinadas con políticas populistas) y los postulados neoliberales. En este sentido, las políticas públicas en materia económica aplicadas en Venezuela a partir del año 1959, año de la instauración del proceso democrático representativo hasta 1998, caracterizaron la economía venezolana en un movimiento desde una importante intervención estatal en todas sus áreas, con gran influencia del modelo cepalino o neoliberal.

Sin embargo a partir del año 1999, luego de la toma de poder, el gobierno actual del presidente Hugo Chávez, se enfrentó a una crisis caracterizada por el agotamiento del modelo económico-político tradicional y la necesidad de su rápida sustitución. Además, a la crisis del modelo propiamente dicho, habría que añadir la quiebra, también heredada, del modelo de acumulación rentista con sus efectos sobre el potencial de crecimiento de la economía a corto y mediano plazo. Este modelo económico generó históricamente en el país, una desigual distribución de la riqueza, manteniendo a amplios sectores de la población en niveles de pobreza y restringiendo su incorporación al aparato productivo y a sus beneficios. Para contrarrestar esta situación se comenzaron a sentar las bases de un modelo que permita la construcción de una economía de carácter humanista, autogestionaria y competitiva, en medio de una economía mundial hostil, y una región que puja por el cambio. El presente artículo tiene como finalidad caracterizar las principales políticas económicas aplicadas en Venezuela durante el período 1959-2007, así como sus resultados y su representación en los procesos de desarrollo.

Análisis de la política exterior venezolana antes del proceso bolivariano:

La política exterior venezolana ha variado de acuerdo a la naturaleza de su gobierno. Dado que en sus primeros años como nación independiente el país padeció un largo período de turbulencia interna, no pudo delinear una política internacional concreta, pero se enfocaba en la demarcación de límites. A principios del siglo XX, se tuvieron relaciones difíciles con las potencias europeas y con los Estados Unidos por la deuda extranjera, y se mantuvo neutral durante la Segunda Guerra Mundial hasta que tomó partido por los Aliados. En los años 1950, Venezuela mantenía lazos estrechos con dictaduras existentes para la época en Iberoamérica, aunque también con Estados Unidos. El restablecimiento del sistema democrático de gobierno en 1958 genera cambios significativos en la política exterior de Venezuela, estando enmarcada dentro de la Constitución de 1961 y concretándose en tres lineamientos básicos: democracia, petróleo y presencia internacional activa. Bajo la Doctrina Betancourt, sólo reconocía a los gobiernos democráticos. En los años 1980 integró junto con otros países el Grupo Contadora, para buscar la paz en los conflictos armados de Centroamérica.

Especial tensión existió en ese período en las relaciones entre Venezuela y Cuba, así como en las relaciones con el régimen dictatorial que en esos años gobernaba República Dominicana.

Otro hecho de gran importancia lo constituyó la actuación protagónica de Venezuela en la fundación de la OPEP, ocurrida en 1960. Dicha actuación se correspondió con el desarrollo de una política exterior en materia económica bien definida, que buscaba la defensa de los interese petroleros venezolanos en el contexto mundial.

Durante el Gobierno de Raúl Leoni (1964-1969), la ya referida doctrina Betancourt permaneció vigente, aunque se observó mayor flexibilidad en su aplicación; como consecuencia del agravamiento de las tensiones con los sectores de izquierda a nivel nacional e internacional, el Gobierno de Leoni interrumpió las relaciones de Venezuela con la Unión soviética, relaciones que databan de 1945.

Posteriormente se instaura el primer gobierno de Rafael Calderas donde se estableció una visión mas amplia y realista de pluralismo ideológico, que permitió darle un nuevo impulsó a las relaciones exteriores del país. El nuevo principio rector de la política internacional practicada durante dicho gobierno estuvo orientado básicamente al mejoramiento de las relaciones Norte-Sur, a la vez que se fundamentó en los postulados teóricos del desarrollo de la humanidad, que suponía la redefinición de la economía mundial sobre criterios de mayor justicia y equidad. Se basó además la política exterior calderista en la promoción de la unidad latinoamericana y el nacionalismo democrático, promulgando a la vez la defensa de la soberanía sobre los recursos naturales de las naciones del Tercer Mundo, para asegurar que el producto de su explotación fuese destinado a su propio desarrollo.

La política exterior de Caldera se centró también en la búsqueda de una solución a la controversia limítrofe mantenida con las Repúblicas de Colombia y Guyana, por lo que se optó por continuar las negociaciones sobre la delimitación de áreas marinas y submarinas con Colombia y diferir las discusiones con Guyana durante un lapso de 12 años, mediante la firma del llamado Protocolo de Puerto España firmado en 1970 tras el vencimiento del Acuerdo de Ginebra de 1966.

Se basó además la política exterior Calderista en la promoción de la unidad latinoamericana y el nacionalismo democrático, promulgando a la vez la defensa de la soberanía sobre los recursos naturales de las naciones del Tercer Mundo, para asegurar que el producto de su explotación fuese destinado a su propio desarrollo.

En marzo de 1974, Carlos Andrés Pérez asumió la presidencia de la República bajo condiciones internas que dieron a las relaciones exteriores de Venezuela un nuevo rumbo. En general se trató de una actitud de ampliación de las iniciativas adelantadas durante el período de gobierno de Caldera.

Esta actitud obedeció primordialmente a hechos de carácter económico entre los que destaca el estallido de la guerra árabe-israelí de 1973, pues dicho conflicto provocó un inesperado aumento en los precios del petróleo. Este acontecimiento fue complementado más tarde en Venezuela con la nacionalización petrolera en 1974.

Desde el punto de vista institucional se fortalecieron las relaciones con los países miembros de la OPEP y se declaró abiertamente la importancia de la riqueza petrolera como herramienta para establecer un nuevo orden económico internacional que permitiera el desarrollo de las naciones del Tercer Mundo.

El diálogo Norte-Sur propuesto también por Caldera fue parcialmente sustituido por el entendimiento Sur-Sur. Con este fin, el presidente Pérez visitó gran número de países, entre los que se encuentran: Perú (1974), Colombia (1975, 1977 y 1978), México (1975), Panamá (1975 y1978), Argelia (1975), República Dominicana (1976 y 1977), Brasil (1977), Reino de Arabia Saudita (1977), Irak (1977) Irán. Visitó además España (1976), la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1976), Italia (1976), Gran Bretaña (1976) y la Santa Sede, siendo el primer mandatario venezolano que lo hizo (1976).

En 1979 llegó a la presidencia Luis Herrera Campins inaugurándose otra etapa en la política exterior venezolana. A la base doctrinal fundada por Rafael Caldera se adicionó un nuevo principio: el de la institucionalización de la libertad y la democracia.

Esta orientación significó un paso decisivo del gobierno para promocionar el ascenso al poder de gobiernos demócrata-cristianos en el área de Centroamérica y el Caribe. Esta política, apoyada inicialmente por Estados Unidos, se abandonó tras la derrota de José Napoleón Duarte y el triunfo de un sector ultraderechista en El Salvador.

Carlos Andrés Pérez asumió nuevamente la presidencia del país en 1989, reorientando la política exterior venezolana de acuerdo con el nuevo orden político mundial establecido tras el final de la Guerra Fría. Casi desde el inicio de su gestión, Pérez emprendió una serie de visitas oficiales a distintos países, como Estados Unidos, Hungría , Bolivia, Argentina, Uruguay, Costa Rica, Colombia , Chile, Brasil, España , Francia , la República Federal de Alemania. Pese a este enorme esfuerzo diplomático, la política exterior de Pérez no pudo desarrollar los lineamientos planeados, que consistían en un nuevo enfoque de la integración latinoamericana, el fortalecimiento de la diplomacia comercial, la cooperación Sur-Sur, y el diálogo Norte-Sur.

Los desórdenes públicos de febrero de 1989, y los intentos de golpe militar de febrero y noviembre de 1992, motivaron en 1993 la destitución de Carlos Andrés Pérez y el ascenso a la Presidencia de la República de Ramón J. Velásquez, a quien correspondió la difícil tarea de dar marcha al proceso de recuperación de la confianza internacional en las instituciones venezolanas. Durante el lapso comprendido entre 1989 y 1993 fueron reconocidas las ex repúblicas que conformaban la U.R.S.S.

El segundo período de Gobierno de Caldera (1994 - 1999) estuvo marcado por la existencia de una difícil situación económica y social donde los esfuerzos diplomáticos se concentraron en la consecución de acuerdos con distintos organismos económicos internacionales, en especial con el Fondo Monetario Internacional y con el Banco Mundial.

Al mismo tiempo, la participación de Venezuela en mecanismos de cooperación tendientes a la articulación de esfuerzos entre los países menos desarrollados como el Grupo de Río, el Movimiento de Países No Alineados, el Grupo de los 77 y el Grupo de los 15, ha dado un gran impulso a fin de conseguir las metas de la política exterior venezolana.

Estrategias actuales en materia social, económica, cultural y política

A partir del cambio político ocurrido en Venezuela en 1998, autores como Hernández (1999), Mujica (2000), Parker (2003), García H. (2004) y Guerra (2004) señalan que contrariamente a los preceptos neoliberales y marcando una ruptura con ellos, el Estado venezolano empezó a concebir un modelo de sociedad fundamentado en la profundización democrática, la soberanía nacional y en el reconocimiento de las necesidades populares; por lo cual se considera que con ello se ha afinado una política que apunta hacia una alternativa creíble y viable ante el neoliberalismo, ante el capitalismo subdesarrollado.

Desde los primeros meses de su gobierno, Chávez comenzó planteando la necesidad de combatir el neoliberalismo salvaje y buscar un capitalismo más humano. No se trató ni de un proyecto socialista, ni de un proyecto básicamente estatista; sin embargo, en la mayoría de los documentos doctrinaros iniciales del movimiento bolivariano, el Estado aparece como eje articulador principal de la transformación de la sociedad.

El proceso de cambio y el propio discurso del mandatario venezolano, fueron evolucionando y radicalizándose hasta desembocar en la declaración pública en la que se plantea la necesidad de crear el Socialismo del Siglo XXI, bajo un ambiente democrático, participativo y protagónico, rompiendo así con los viejos esquemas. Es así como el Gobierno Nacional, a partir de su instalación, asumió con toda prontitud la necesaria transición política, económica y social. Su acción estratégica trascendió el simple activismo político, definió claramente las prioridades que servían de base para la elaboración y aplicación de nuevas políticas públicas y se establecieron múltiples acciones y responsabilidades encaminadas a un tipo de desarrollo en la que todos los ciudadanos y sus instituciones se convierten en actores de su propio destino.

Para comenzar este proceso de cambio, el primer mandatario nacional aplicó un programa llamado “De Transición”, para el período 1999-2000. Con este programa se comenzaron a crear las condiciones para propiciar progresivamente la reactivación productiva, la estabilidad económica, la disminución de los altos índices de inflación, así como la creación de empleos, lo cual generaría una mayor equidad en el acceso al bienestar de toda la población. A continuación se muestra, en líneas generales, las principales políticas aplicadas para este lapso de tiempo.

Una vez transcurrida la etapa 1999-2000, se conformaron las bases de las Líneas Generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007, “proyecto enmarcado al crecimiento general del país, donde se reivindica la planificación y el desarrollo como política de Estado para materializar la meta de construir una sociedad mas justa” (Giordani, 2004:4).

El cumplimiento de estos objetivos asegura, entre otras cosas, el reconocimiento y la ejecución de la deuda social acumulada, sentando las bases del desarrollo y modernización de la República Bolivariana de Venezuela (RBV). Todo ello lleva implícito una profunda convicción democrática participativa y protagónica, que ratifica la firme intención de construir una República que lleve a un verdadero Proyecto Nacional. Para operativizar este proyecto se establecieron cinco polos de equilibrios, fundamentados en la participación protagónica de todo el pueblo venezolano sin discriminación alguna, enfocados en las áreas económica, social, política, territorial e internacional.

A partir de la confección del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007, se sientan las bases del sistema nacional de planificación pública del Estado Bolivariano para diseñar e implantar el Sistema Nacional de Planificación. De la misma manera, la Asamblea Nacional aprobó la Ley Orgánica de Planificación (LOP) (2001) para regular el proceso de planificación y el proceso técnico gubernamental, como mecanismos de inclusión popular, organizando así las bases del desarrollo que se plantea la nación, en el que los distintos niveles de poder tienen un rol de importancia. Así pues, planificar es transformar y construir nuevas realidades a partir de los intereses actuales y futuros de la sociedad; es asignar recursos en función del desarrollo de la nación y el mejoramiento del bienestar de la gran mayoría del pueblo; “es tecnología permanente, ininterrumpida y reiterada del Estado y la sociedad; destinada a lograr cambios estructurales de conformidad con la Constitución Nacional” (LOP, 2001: Art. 2). La planificación es un mandato constitucional, en el cual se establece que “…el Estado, conjuntamente con la iniciativa privada promoverá el desarrollo armónico de la economía nacional… mediante una planificación estratégica, democrática, participativa y de consulta abierta” (CRBV, 1999: Art. 229). En Venezuela, la planificación se convierte en todo un sistema de planes que conforman el gran plan nacional, que busca desarrollar cada unos de los niveles territoriales con los cuales cuenta la República. Entre estos planes se encuentran: el Plan Nacional de Desarrollo, el Plan Operativo Anual Nacional, el Plan Nacional de Desarrollo Regional, el Plan Nacional de Desarrollo Institucional, los Planes Operativos, el Plan Estadal de Desarrollo y el Plan Municipal de Desarrollo.

El proceso de planificación en Venezuela está articulado desde las alcaldías, las gobernaciones y el nivel nacional, a través de procesos de planificación que van desde arriba hacia abajo y desde abajo hacia arriba, con el compromiso participativo de las comunidades involucradas.

Resulta importante mencionar que el ordenamiento jurídico del Sistema Nacional de Planificación se rige por la Constitución Nacional, la Ley Orgánica de Planificación, la Ley Orgánica de la Administración Pública, la Ley Orgánica del Estatuto de la Función Pública, la Ley Orgánica de Administración Financiera del Sector Público, la Ley Orgánica del Régimen Presupuestario, La Ley de los Consejos Estadales de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas, la Ley de los Consejos Locales de Planificación y el Decreto sobre Organización y Funcionamiento de la Administración Pública Central.

Se puede apreciar que la planificación se sustenta en todo un sistema jurídico, por lo que constituye una poderosa herramienta para guiar la acción del Estado y viabilizar el cambio hacia la transformación radical de los paradigmas anteriores en el país, en función de viabilizar el desarrollo y satisfacer las necesidades de las mayorías. La idea esencial de la planificación no debe concentrarse en si misma en un Estado fuerte, sino en el pueblo, haciéndose fuerte y fortaleciendo al Estado.

Las políticas económicas surgidas a partir de Las Líneas Generales del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social de la Nación y aplicadas durante la etapa 2001-2006, abren definitivamente un nuevo modelo de desarrollo económico y social para el país; enmarcadas dentro del proyecto de cambio que se vive en Venezuela.

La instrumentación de estas políticas comenzó a favorecer la restructuración de la esfera económica y social del país. Venezuela inicia una nueva etapa en su historia a través de una notoria mejoría en los indicadores no solo económicos, si no también sociales. El constante incremento de los ingresos petroleros y su mejor distribución, el fortalecimiento de la actividad agrícola, el crecimiento sostenido del Producto Interno Bruto (PIB) (en este aspecto es importante señalar que para los años 2002 y 2003 los índices de variación del PIB son negativos producto del paro petrolero por el cual tuvo que atravesar el país), el aumento sostenido de los salarios mínimos, así como la consolidación de salarios rurales y urbanos en una misma categoría, la eficiencia en la recaudación de los impuestos de fuente no petrolera por parte de la administración tributaria nacional, la baja de los índices de inflación, entre otros, son solo algunos resultados positivos del cambio de sociedad que impulsa el gobierno nacional.

Con el inicio de un nuevo período de gobierno para el lapso 2007-2013 comandado por Hugo Chávez, quien fuera ratificado en su cargo de mandatario nacional en el mes de diciembre de 2006, se presentan y replantean la nuevas Líneas Generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación, contentivo de siete líneas fundamentales, “que definen de manera explicita un conjunto de objetivos, estrategias, políticas, programas y preceptos que permitirán enrumbar el país hacia la trayectoria del llamado Socialismo del Siglo XXI” (Baptista, 2006). Las líneas contentivas en el segundo plan de desarrollo de la era bolivariana son: la nueva ética socialista, la suprema felicidad social, la democracia protagónica y revolucionaria, el modelo productivo socialista, la nueva geopolítica nacional, la nueva geopolítica internacional y Venezuela: potencia energética mundial.

La política exterior de Venezuela ha supuesto cambios de gran avance, observamos como las relaciones internacionales han tenido un carácter prioritario con Colombia, la Comunidad Andina, el Brasil, Caribe y Centroamérica, y los estados del MERCOSUR; con la República Federativa de Guyana ha poseído un carácter de cooperación y solidaridad. Con Norte América, la Unión Europea y Asia, ha supuesto un carácter altamente estratégico. El esfuerzo fundamental de la política exterior del gobierno es el de la adecuada inserción de, Venezuela en la comunidad internacional como un actor autónomo e independiente, capaz de promover sus intereses nacionales.

El ministerio de Relaciones Exteriores se ha propuesto redimensionar la política exterior de Venezuela, acorde con los cambios políticos, jurídicos y de poder que se suscitan en el país y frente a los que dicta una dinámica mundial globalizada. Con el fin de atender a estos desafíos la política externa venezolana ha buscado ser más audaz y no ocuparse solamente de lineamientos políticos y protocolares, sino que esté adscrita a un esquema más realista, que sin dejar de cumplir con la naturaleza de esas funciones, le permita a Venezuela responder con propiedad a sus intereses políticos y económicos y aferrarse a un espacio más digno en el actual contexto internacional.

En este sentido, es fundamental para la política exterior venezolana los procesos de integración en Latinoamérica y el Caribe, con miras a la constitución de un solo bloque regional que consolide la Unión Latinoamericana; ya el programa de gobierno actual tiene como eje axial el fortalecimiento de la soberanía en pro de la integración multipolar.

Demostración de ese interés ha sido la participación constante del gobierno venezolano en las distintas reuniones que se llevan a cabo entre los países miembros de los distintos bloques de integración. El presidente de la república aboga por una mayor integración regional y sostiene que los países en desarrollo deben trabajar unidos para salir de las crisis que afrontan.

Con la mira en la integración regional, Venezuela ha dado importantes pasos en materia bilateral que están arando el camino para la cristalización de importantes proyectos de cooperación.

Entre los más resaltantes se pueden mencionar

o Los acuerdos efectuados con Guyana referentes a la suscripción de un tratado de cooperación ambiental, que permitirá la colaboración mutua para la protección de la selva en la frontera así como un acuerdo que establece la creación de un Consejo Binacional Empresarial.

o El acuerdo con los Estados Unidos de América para evitar la doble tributación, tras un efectivo impulso en las negociaciones, efectuado por el Ministerio de Relaciones Exteriores.

o Las relaciones con Colombia continúan aunque con algunos escollos, los cuales en algunas oportunidades han sido subsanados, a razón de buenos entendidos, se destaca la voluntad de ambas partes en la consecución de acuerdos en materia limítrofe, económica y comercial.

o Gasoducto del Sur: Es un proyecto de construcción de una tubería de 9.283 kilómetros de extensión para llevar gas desde Puerto Ordaz (Venezuela) hasta Buenos Aires, tras atravesar Brasil de norte a sur.

o Animado por la necesidad de entendimiento y de paz en la región, la Cancillería adversa totalmente el bloqueo a Cuba, ya que en lugar de mejorar la situación en la isla la empeora. En ese sentido, Venezuela se ha ofrecido a ser factor para limar asperezas y alcanzar acuerdos, con miras al bienestar de los cubanos.

o El gobierno iraní anunció negociaciones con el gobierno venezolano, para la firma de un acuerdo de triangulación del suministro del crudo para que cada país abastezca a sus respectivos clientes en Europa y América Latina, con la consecuente reducción de gastos de transporte.

Aún cuando para el gobierno, la política de comercio exterior ha tenido como objetivo promover, facilitar y consolidar la inserción de Venezuela en la economía internacional y así propiciar el desarrollo de la economía nacional.

De esta forma, ha tratado de profundizar la relación económica y política latinoamericana y de promover en el área de su competencia acuerdos para la integración del Comunidad Andina y el MERCOSUR. Se ha profundizado la política de cooperación fronteriza y comercial con el Gobierno del Brasil. La Cancillería ha favorecido escenarios de encuentros entre países demandantes y oferentes de energía. El gobierno ha desarrollado una participación activa en la Cumbre Hemisférica, el Grupo de Río, el Grupo de los Tres (Colombia, México y Venezuela), el Grupo Latinoamericano de las Naciones Unidas, en las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y Gobierno, en el Movimiento de los No Alineados y en la Organización Mundial de Comercio.

Las Ideas Integracionistas para América Latina: Principales ideas, MERCOSUR, ALBA, PETROCARIBE, TELESUR y Gasoducto Latinoamericano.

MERCOSUR: El Mercado Común del Sur

“Mercosur” es el nombre abreviado para el “Mercado Común del Sur”, o mejor dicho, para el “Mercado Común de América del Sur”. En portugués se habla del término “Mercosul” que es la abreviación para el “Mercado Comum do Sul”.

En rigor, el Mercosur representa una unión subregional compuesta por países sudamericanos como por ejemplo Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Los dos países Bolivia y Venezuela se encuentran en proceso de incorporación. Es decir, Bolivia y Venezuela aún no pertenecen al Mercado Común del Sur. Aquellos países sudamericanos que son países asociados al Mercosur son Chile, Perú, Colombia y Ecuador. Entonces, estos cuatro países tienen estatus de Estado Asociado.

En este contexto se puede añadir que el Mercosur se constituyo por medio wohnen de la firma del Tratado de Asunción el 26 de marzo de 1991. Aunque el contrato de fundación fuera oficialmente firmado en Asunción el 26 de marzo de 1991, hay muchas personas que tienen la opinión de que el establecimiento efectivo del Mercosur ya había ocurrido el 30 de noviembre de 1985. Ésta es la fecha publicada de la Declaración de Foz de Iguazú que asentó un acuerdo de integración bilateral entre los dos países sudamericanos Argentina y Brasil.

Las lenguas oficiales del Mercosur son el español, el portugués y el guaraní. En rigor, el guaraní es hablado en Paraguay, Argentina, Bolivia y Brasil. El portugués es el idioma principal de Brasil; el español, por el contrario, es hablado en Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Argentina, Uruguay y Venezuela y también en muchos otros países aparte América del Sur.

Además se puede decir que el Mercosur representa un mercado interior con más de 260 millones de personas. Actualmente el Mercosur se extiende a

12,8 millones kilómetros cuadrados lo que aproximadamente equivale al 72 por ciento de la superficie de América del Sur y al 56 por ciento de la superficie de toda América Latina.

El objetivo básico del Mercado Común es el de aumentar el grado de eficiencia y competitividad de las economías involucradas ampliando las actuales dimensiones de sus mercados y acelerando su desarrollo económico mediante el aprovechamiento eficaz de los recursos disponibles, la preservación del medio ambiente, el mejoramiento de las comunicaciones, la coordinación de las políticas macroeconómicas. Por otra parte, la conformación de un mercado común es una respuesta adecuada a la consolidación de grandes espacios económicos en el mundo y la necesidad inserción internacional.

ALBA: Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América

El ALBA es el espacio de encuentro de los pueblos y gobiernos que entienden que la América Latina Caribeña conforma una Gran Nación, que nuestros países deben unirse para enfrentar conjuntamente los desafíos del presente y del futuro.

El ALBA entonces, es el proyecto histórico de Simón Bolívar de unidad de la Patria Grande, para garantizar al pueblo “la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política”.

La propuesta del ALBA la formuló por primera vez el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, en el marco de la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe, celebrada en la isla de Margarita, el 11 y 12 diciembre de 2001.

El 14 de diciembre de 2004 se realiza en La Habana la Primera Cumbre del ALBA. El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, y el Presidente del Consejo de Estado de Cuba, Fidel Castro, firman la Declaración Conjunta para la creación del ALBA y el Acuerdo de aplicación del ALBA.

Hasta el momento, 9 países firmaron su adhesión al ALBA: la República Bolivariana de Venezuela, la República de Cuba, la República de Bolivia, la República de Nicaragua y la Mancomunidad de Dominica, la República de Honduras, la República de Ecuador, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda.

PETROCARIBE

Hace cuatro años el mundo vio nacer Petrocaribe como un Acuerdo de Cooperación Energética suscrito por 14 países que ya se manifestaban “preocupados por las tendencias de la economía mundial y, particularmente, por las políticas y prácticas prevalecientes en los países industrializados que pueden conducir a una mayor marginación de los países del Tercer Mundo más pequeños y con economías más dependientes del exterior”.

Petrocaribe es consecuente con la política que Venezuela ha propuesto incluso en el seno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), y que fue expuesta por el presidente Hugo Chávez Frías en Arabia Saudita, durante la III Cumbre de Jefes de Estado y/o Gobierno de la organización, celebrada en noviembre de 2007.

En esa ocasión, el mandatario venezolano invitó a sus homólogos a asumir propuestas solidarias para aliviar el sufrimiento de los millones de personas que habitan los 50 países más pobres de la tierra, cuyo consumo total de crudo apenas alcanza los 700 mil barriles diarios. No obstante, hasta ahora Petrocaribe es una iniciativa única en la región y en el mundo.

Petrocaribe es más que un acuerdo de suministro con facilidades de pago para los países suscriptores, entre los logros hay que citar los proyectos sociales que, en las áreas de turismo, educación, salud, vivienda, saneamiento ambiental, vialidad, deporte y agricultura, se llevan a cabo en el marco del Fondo ALBA Caribe, creado para el financiamiento de programas sociales y económicos.

De este fondo se han asignado179 millones de dólares a 85 proyectos, en 11 países de la región; y 29 millones de dólares a 3 proyectos eléctricos retornables.

La garantía de un suministro seguro, confiable y al alcance de los pueblos del Caribe, así como los ahorros obtenidos a través de esta iniciativa no constituyen por si mismos un escudo antimiseria. El escudo se complementa con acciones concretas para enfrentar las dificultades en el acceso a los alimentos y garantizar la seguridad y soberanía alimentaria.

Los países que integran Petrocaribe son Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y Las Granadinas, Santa Lucía, Surinam y Venezuela.

TELESUR

Telesur es un medio de comunicación latinoamericano de vocación social orientado a liderar y promover los procesos de unión de los pueblos del SUR.

Somos un espacio y una voz para la construcción de un nuevo orden comunicacional.

Ser un canal de servicio público con cobertura global que, desde el SUR*, produce y divulga contenido informativo y formativo para una amplia y leal audiencia; con una visión integradora de los pueblos.

Único canal informativo cien por ciento latinoamericano, que se ha consolidado desde 2005 como referencia comunicacional de nuestra América hacia el mundo, con la transmisión de contenidos noticiosos las 24 horas del día.

Telesur es una empresa multiestatal, creada con el apoyo de seis países: Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela.

La política editorial tiene como “Sur” contribuir con el proceso de integración de los pueblos latinoamericanos, basándose en la presentación de información contextualizada y balanceada.

La meta es ayudar a formar ciudadanos críticos, informados y participativos dentro de la sociedad.

Ofrece al televidente programación rica en contenido informativo, a través de noticieros, documentales, programas de opinión y análisis, que son producidos en distintos países de Latinoamérica, y conforman una pantalla plural que retrata el acontecer y aborda los desafíos que enfrenta la región.

Cabe destacar que telesur es modelo de una estructura comunicacional con contenidos informativos de alta calidad, que ofrece las realidades del Sur de forma inmediata, veraz, creíble, balanceada, contextualizada, y que estimula matrices de opinión favorables a la integración de nuestros pueblos y eleva nuevas voces para la construcción de un Nuevo Orden Comunicacional, más democrático y plural.

GASODUCTO LATINOAMERICANO:

Durante estos últimos años se han dado a conocer diversos proyectos de gasoductos en la región Latinoamericana, con el fin de generar un intercambio de gas natural entre países exportadores e importadores de este preciado combustible. Pero sin duda, el proyecto que más ha dado que hablar es el proyecto denominado “Gasoducto del Sur”, que uniría a Venezuela, uno de los países con mayores reservas probadas de gas con los países de Brasil y Argentina principalmente. Esto permitiría abastecer también a países como Uruguay, Paraguay y Chile, lo que generaría a fin de cuentas una interconexión energética en el lado atlántico de Latinoamérica.

Para empezar, debemos considerar que el proyecto nace por la necesidad de Brasil de suplir su demanda interna en el mediano y largo plazo. El principal problema se basa en la dependencia de este país por este combustible (muchos de los proyectos eléctricos en construcción actuales son centrales a gas natural) que ha provocado un aumento progresivo de su demanda. El abastecimiento de la demanda se realiza principalmente por gas proveniente desde Bolivia (50% de la demanda en la actualidad), donde hasta hace unas semanas varias empresas provenientes de Brasil y Argentina extraían gas natural. Durante el discurso del día del trabajador, el Presidente de Bolivia, Evo Morales, anuncia la nacionalización de los hidrocarburos en este país, lo que trae un problema mayor todavía a Brasil, con la incapacidad de predecir si van a poder solventar la demanda interna durante los próximos años.

A fines del año 2005 se reunieron diversos técnicos de los países impulsores del proyecto, en lo que fue la primera reunión de muchas otras a la fecha, para discutir temas sobre el proyecto. Lo primero era determinar la viabilidad del proyecto. Se determinó que el gasoducto tendría una extensión de 12 mil kilómetros de longitud, que permitirá transportar hasta 150 millones de metros cúbicos por día, desde los yacimientos costeros de Venezuela. El costo estimado del proyecto asciende a la suma de 20.000 millones de dólares, cosa que trajo consigo la aparición de diversos grupos opositores al proyecto, afirmando que el valor sobrepasa los límites viables. Pese a todo esto, el proyecto tiene la aprobación de los presidentes de los tres países, por lo que este proyecto ya es casi una realidad.

El presidente de Venezuela subrayó la importancia de la obra para la integración entre los países sudamericanos reforzando la independencia y el desarrollo: "La unión es nuestro único camino". De acuerdo con Chávez, todas las naciones de América del Sur serán invitadas oficialmente a integrar el proyecto. Pero el principal invitado para gusto de muchos y molestia de otros, es el segundo principal productor y exportador de América del Sur, Bolivia. "Bolivia debe ser prioritaria a causa de su reserva, que es la segunda mayor latinoamericana”, dijo Chávez en una reunión en la capital del estado de Sao Paulo, al que fue invitado por el presidente de Brasil, junto al presidente Argentino.

Conclusión

La política exterior venezolana fue un vaivén de relaciones dentro del mundo globalizado, las cuales estuvieron afectando o no el desarrollo de la nación y hasta la soberanía nacional debido a que los gobiernos manejaban sus relaciones de acuerdo a sus intereses personales y no en pro del bienestar social.

Desde que asume el poder Hugo Chávez ha aumentado progresivamente su proyección internacional desde la palestra de mandatario nacional, sus constantes viajes han tenido generalmente carácter comercial, si bien a partir del 2003 su trabajo como figura internacional se ha alejado paulatinamente de este trabajo diplomático hacia la promoción de su plataforma ideológica; apoyando abiertamente a organizaciones y movimientos políticos que, en ciertos casos, están en abierta confrontación con los gobiernos nacionales. Tal es el caso en Perú y Colombia, así como lo fue en Bolivia, antes de la asunción de Evo Morales, a principios de 2006. Ha mantenido además intensas relaciones diplomáticas con mandatarios internacionales abiertamente enfrentados al gobierno de los Estados Unidos, reuniéndose, entre otros, con mandatarios como Nguyen Minh Triet, Robert Mugabe, Fidel Castro, Saddam Husein, Evo Morales y Mahmud Ahmadineyad. Hugo Chávez es una de las figuras de mayor proyección internacional, siendo su popularidad especialmente alta[cita requerida] en algunos países de Latinoamérica, al haber sido precursor de la nueva Integración Latinoamericana y Caribeña, del Oleoducto del Sur, del Banco de Sur, de Telesur, y de varios convenios con países pobres para la reducción de los costos en cuanto a materia energética se refiere.

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